Lo mismo si tenés una cafetería de barrio, un restaurante a la carta o una cadena con varios locales: comanda directa a cocina, costo real por platillo, delivery propio especializado y un blindaje de control —descuentos y anulaciones con autorización por token— que cuida tu caja en cada turno. Con facturación SAR/CAI incluida.
En un restaurante todo pasa rápido: una comanda mal entendida, un cierre descuadrado o una merma sin registrar y el día ya no cuadra.
El mesero anota en papel, cocina lee distinto y el platillo sale equivocado. El cliente espera, se incomoda y la mesa se demora innecesariamente.
Entre propinas, descuentos y cobros divididos, el corte del día siempre tiene diferencias que nadie logra explicar con claridad.
Fijás el precio por intuición porque nunca calculaste la materia prima real que lleva cada receta. El margen se te escapa sin que te des cuenta.
El bodeguero anota en un cuaderno lo que botó, pero nadie revisa los vencimientos a tiempo y el inventario nunca refleja lo real.
Pedidos llegan por tres canales distintos, los anotás en papelitos y a veces uno se queda sin procesar. El cliente llama furioso preguntando dónde está su orden.
Cuando el cliente pide la factura, alguien tiene que buscar el número de CAI y escribir el RTN a mano. La mesa espera para salir y la fila crece.
Diseñado para la velocidad del servicio: desde que el cliente ordena hasta que el turno cierra, sin papel, sin pérdidas y sin sorpresas.
Mostrador, mesas, autoservicio, delivery propio, kiosko táctil y más. Cada modalidad con su flujo optimizado y corte X por turno al cerrar la jornada.
La comanda aparece en pantalla al instante en cada estación. Semáforo de tiempos: verde, amarillo, rojo. Cero papel, cero malentendidos entre el salón y la cocina.
Mapa visual del salón, cuenta dividida entre comensales, transferencia entre mesas y rondas por curso. Cada mesa conectada a su comanda y su factura en tiempo real.
Definís los ingredientes de cada platillo y ves en tiempo real el stock de los insumos principales de cada uno: cuántas órdenes te quedan antes de que falte la materia prima. Al vender, descuenta el inventario y calcula el margen solo.
Registrá vencimientos, desperdicios y pérdidas por estación. El sistema lleva el historial completo y te muestra qué insumo genera más pérdida en cada semana.
Tu propia operación de reparto, no solo las apps: pedidos propios, Uber Eats y PedidosYa en una sola pantalla, asignación de repartidor, zonas con tarifa por distancia y seguimiento con PIN de entrega para el cliente. El delivery deja de ser un caos de papelitos.
El cliente ordena y paga solo desde el kiosko. La comanda llega directo a cocina sin pasar por el mesero. Ideal para comidas rápidas y puntos de alto volumen.
Propinas registradas por mesero, corte X con detalle de métodos de pago, diferencias de caja marcadas al instante y reporte de turno listo en segundos.
Ningún descuento especial ni anulación de factura se aplica sin permiso: el cajero lo solicita, el supervisor recibe un token de 6 dígitos por WhatsApp y solo con ese código se autoriza. Cada movimiento queda auditado, con su responsable, su motivo y la hora.
Platillos más vendidos, costo vs precio de venta, margen por ítem, mermas del período y rendimiento por turno. Todo exportable a Excel o PDF cuando lo necesitás.
No son tareas que alguien recuerda hacer al final del día: el sistema las corre en tiempo real y, cuando se trata de tu dinero, exige autorización antes de dejar pasar nada.
En cuanto el mesero confirma el pedido en el POS, la comanda aparece en la pantalla KDS de la estación correspondiente. Sin gritar órdenes, sin papelitos voladizos, sin demoras.
Cada vez que se vende un platillo, el sistema toma la receta, suma el costo de ingredientes al precio del día y actualiza el margen real. Sin hojas de cálculo, sin trabajo extra.
Al procesar cada orden, el sistema descuenta cada ingrediente de la sub-receta directamente del stock. El inventario refleja la realidad sin que nadie lo actualice a mano.
Al cerrar el último turno, el sistema arma el reporte del día —ventas totales, propinas, platillos estrella y mermas del período— y lo envía por WhatsApp sin que nadie lo redacte.
Cuando un ingrediente baja del mínimo configurado, el sistema avisa al encargado de compras de inmediato. Ya no hay cortes de menú sorpresivos en medio del servicio.
Cada cobro, descuento y pago genera su propio asiento en la contabilidad del restaurante. Tu contador recibe los libros listos al cierre del mes, sin digitación adicional.
Tercera edad, cuarta edad o discapacidad: el cajero solicita el descuento de ley y el supervisor lo aprueba con un token de 6 dígitos que le llega al WhatsApp. Se aplica solo si fue autorizado y queda grabado quién lo pidió y por qué.
Una factura no se borra "porque sí". Cada anulación pide un token aprobado por el gerente y guarda el motivo. Se acabaron las ventas que desaparecían sin dejar rastro justo antes del corte.
Desde la comanda en el POS hasta la pantalla KDS en cocina y el cierre del turno. Todo en un solo flujo, sin saltar entre pantallas ni sistemas separados.
Zona Digital ERP corriendo en un restaurante en Honduras · POS → KDS → Cierre de turno
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